sábado, 7 de mayo de 2011

Venganza Capítulo 8

Una desbordada emoción afloró a sus ojos pero, antes de que ella pudiese descifrarla, fue sustituida por una satisfacción más calmada.
Él soltó su barbilla y le tomó la mano izquierda. La volvió y le besó el interior de la muñeca, justo donde le latía el pulso.
Después sacó del bolsillo una cajita de ante color marfil y la abrió con el pulgar. Un instante después le deslizó en el dedo anular un anillo de diamantes. Le quedaba perfecto.
Él, al ver su cara, le dijo:
-Si no te gusta puedo cambiarlo.
-Sí, sí me gusta -dijo ella a media voz-. Es absolutamente precioso... -¿Pero?
Ella, desorientada ante su habilidad para leerla el pensamiento, balbuceó:
-Sólo... pensaba que debe de ser... debe de haberte costado mucho.
Él mostró su blanca dentadura en una deslumbrante sonrisa.
-No te preocupes, no me he arruinado.
-Bueno, pero tengo la impresión de que voy a necesitar un guardaespaldas para llevarlo.
-Está asegurado -comentó él sin darle más importancia.
-Me alegro de saberlo -le aseguró ella con vehemencia.
La vista de Nick se dirigió entonces hacia algo que estaba tras ella y su expresión cambió.
-Vámonos, ¿quieres? -dijo.
Justo cuando se levantaban para salir se acercó a ellos un hombre calvo y con barriga, con la mano tendida.
-Señor Jonas... He estado intentando verle, pero en su oficina me han dicho que no estaba disponible. Nick le estrechó la mano mientras el otro seguía hablando:
-Me puse en contacto con su cuñado hace una semana o así y...
Miley advirtió que Nick se ponía rígido.
-Si me perdona -interrumpió Nick al otro hombre en un tono glacial-, estábamos a punto de irnos...
Y tras esto tomó a Miley por la cintura y la guió hacia la puerta.
-Siento lo que ha ocurrido -le dijo una vez en el ascensor-, pero tengo la norma de no hablar nunca de negocios cuando estoy fuera de la oficina.
A Miley le había parecido algo más que la decisión de no hablar de trabajo. Había habido una brusquedad en su prisa, una desesperación por marcharse que le había dejado mal sabor de boca.
Quizá él lo notó porque, más tarde, en el taxi, él le acarició el cuello de un modo que logró borrar la escena de la mente de Miley.
Al entrar en el apartamento, él sugirió:
-¿Tomamos algo en la terraza?
Y, sin esperar respuesta, hizo abrirse los paneles de cristal para dejar entrar el aterciopelado aire de la noche y continuó hablando:
-Creo que lo más adecuado es champán: esto es una celebración.
Mientras él iba a por las copas y una botella fría de Dom Pérignon, ella salió y se sentó en el columpio del jardín.
Sintió que la emoción que había sentido antes renacía y se preguntó si él tendría intención de hacer el amor ahora que ya llevaba su anillo. Cuando apareció y le pasó una de las copas, sin embargo, sus maneras eran más las de un negociante que las de un amante.
Se sentó junto a ella y dijo sin más preámbulos:
-Quiero que nos casemos lo antes posible. Hay que hacer todos los trámites y además tienes que comprarte ropa o sea que, digamos... ¿En tres días?
Miley se atragantó con el champán.
-¿Tres días? -exclamó-. ¿Por qué tan pronto?
-¿Por qué crees tú? -le preguntó con un brillo en los verdes ojos.
-Aún no... -empezó a decir ella sonrojándose.
-Ninguno de los dos tiene otros lazos -la interrumpió él-, es decir, que no veo ninguna razón para esperar. De hecho no estoy seguro de cuánto tiempo puedo esperar y, para sorpresa del mundo, me gustaría casarme con una virgen. La virginidad es un bien escaso estos días -añadió con ironía-. ¿Tú eres virgen, verdad? -dijo entonces de pronto.
Ella se sonrojó aún más de lo habitual y asintió con la cabeza.
-Pues si quieres ir virgen al matrimonio más vale que nos casemos pronto. No soy famoso por mi paciencia precisamente...
Ella ya lo conocía lo suficiente para saber que eso no era verdad. Nick tenía un autocontrol poco usual y era capaz de ser tan paciente como un ave rapaz observando a su presa... De repente, Miley sintió un escalofrío. ¿Por qué le habría venido a la cabeza aquella comparación? Trató de no pensarlo y dijo con calma:
-Me gustaría esperar a que volviese Trace. Es la única familia que tengo.
-No tiene fecha fija de vuelta. Puede que tarde muchas semanas -objetó Nick.
-Sí, pero tú podrías hacerle volver, ¿no?
-Nuestros negocios en aquella zona no se limitan a Hong Kong y gran parte del trabajo consiste en aprovechar las oportunidades según surgen. Tendrá que moverse bastante de un sitio a otro...
Miley se negó a ceder.
-No quiero casarme hasta que vuelva Trace. Al ver su decisión, Nick dijo simplemente:
-Muy bien, haré todo lo posible.
-Gracias -sonrió ella, aliviada.
-Entonces, ¿te casarás conmigo dentro de tres días? El corazón empezó a latirle como si hubiese corrido un kilómetro y tragó saliva.
-Sí -susurró al fin.
Al pronunciar aquella palabra un escalofrío le recorrió la espalda, y no supo si fue por la brisa de la noche o por la decisión que había tomado.
Nick se relajó y Miley lo oyó suspirar de alivio. Con un elegante movimiento dejó las dos copas y, cambiando de postura, hizo inclinarse hacia atrás a Miley hasta que estuvo medio tumbada, con la cabeza en el brazo del asiento.
Lo miró a la cara. Era una cara de facciones demasiado duras para llamarla hermosa, pero daba una impresión de virilidad extraordinaria. Una impresión que le debía mucho a la forma de los ojos y a la estructura ósea.
Nick se inclinó más sobre ella y cubrió su boca con la suya. En cuestión de segundos la calidez de su beso había borrado todo rastro del frío que había sentido antes, y poco a poco una encendida excitación iba ocupando su lugar.
La besó hasta que ella perdió la noción de dónde estaba, hasta que no fue consciente de nada más que el sabor de la boca de Nick explorando la suya, el contacto de sus manos recorriendo su cuerpo y el embriagador aroma masculino de su piel.
Aún en aquel torbellino de sensaciones advirtió y se sorprendió del ansia de Nick. Un ansia que, parecía, casi no podía controlar.
Era como si le estuviese dando pruebas de que, realmente, no podría esperar mucho más.
Cuando él al fin alzó la cabeza en su cara se reflejaba la pasión tanto como en la de ella. Sus largos dedos apartaron un mechón de pelo de la mejilla de Miley y dijo entrecortadamente:
-Es hora de parar, ahora que aún puedo.
Tras decirlo se puso en pie y ayudó a levantarse a Miley.
Ella se tambaleó un poco, como si estuviera borracha, y él le pasó un brazo por la cintura para acompañarla hasta el dormitorio. Ella abrió la puerta con el corazón en un puño pero, aunque él debía de saber que había encendido su pasión, no hizo ningún gesto de seguirla al interior de la habitación.
Ella se volvió, casi dispuesta a pedírselo, y vio en su rostro un gesto de absoluto control.
-Nick... -susurró.
Él negó con la cabeza y, con una malévola sonrisa, le dijo:
-Buenas noches, Miley.
Y se alejó.
Debía de ser verdad que quería que se casara virgen. A la mañana siguiente, cuando subían de la piscina, Miley le recordó la promesa que había hecho de ponerse en contacto con Trace.
Nick, con el ceño un tanto fruncido, dijo solamente:
-Voy a la oficina en cuanto me duche y me cambie. Quince minutos más tarde apareció inmaculadamente vestido con un traje gris perla y se unió a Miley en la cocina.
La señora Kirk no estaba por ninguna parte. Rechazó las tostadas que Miley le ofrecía y tomó un café sin siquiera sentarse.
-Hoy tenemos mucho que hacer. Vendré a buscarte tan pronto como pueda... Y no te olvides de ponerte el anillo. Me gusta vértelo puesto.
Y tras darle un beso en los labios se fue.
Tras más de una semana de tener su constante compañía le parecía raro y triste estar desayunando sola y, aunque se llamó tonta por ello, Miley notó que le echaba de menos.
Estaba sentada en el salón mirando un periódico cuando él volvió a entrar. Ella lo miró con ilusión.
En un tono inexpresivo, él la informó:
-No ha habido suerte con lo de Trace, pero mi secretaria va a seguir intentando localizarlo y, si lo consigue, nos enviará un fax. ¿Estás lista para salir? Ponte algo de abrigo...
Tenía razón: el tiempo había cambiado radicalmente y el día era frío y gris.
Tan pronto como hubieron iniciado los trámites para la boda, Nick la llevó a una de las mejores tiendas de la ciudad. En la sección de novias, Miley miraba los preciosos vestidos y le sonreía con los ojos brillantes.
Con una breve expresión de algo que podía ser pena por meterla prisa para elegir, Nick le preguntó:
-¿Quieres un vestido de novia tradicional?
-Creo que en estas circunstancias uno sencillo será más conveniente.
Tras elegir uno de dos piezas color marfil de seda, él insistió en comprarle un guardarropa que incluía delicadísima ropa interior, camisones y vestidos de alta costura.
Ella descubrió enseguida que, a diferencia de la mayoría de los hombres, sí le gustaba ir de compras. Tenía mucha paciencia, un gusto excelente e ideas muy claras sobre qué le gustaba que Miley se pusiera. Le gustaban las líneas sencillas y elegantes y las combinaciones de colores sutiles.
Miley, que no estaba acostumbrada a aquellos lujos, empezó a protestar. Pero él le repitió que, como esposa suya, tendría que ir bien vestida.
-Por lo que a mí respecta, te encontraría igual de preciosa si fueras vestida de tela de saco. Pero mi reputación de buen marido peligraría si lo hicieras -añadió con buen humor.
Una vez añadido el calzado a la lista, él pidió que se lo enviasen todo al apartamento y le preguntó a ella:
-¿Quieres algo más?
-Sí -respondió Miley sin dudarlo.
-¿Qué? ¿Joyas o pieles? -dijo él alzando las cejas.
-Una taza de té.
-Te invito a dos.
-Mejor aún.
Cuando llegaron a casa por la tarde las cajas ya estaban allí, al igual que la señora Kirk.
Con la censura emanando de cada poro de su piel se acercó a Nick:
-Veo que fueron de compras -comentó mirándolo fijamente.
Evidentemente, la dama pensaba que Miley era una chica inocente, y no del tipo de mujer al que se le compra ropa para comprarla a ella.
-Sí: por una razón muy especial -le contestó él con calma.
-¿Y cuál es esa razón tan especial?
-Que Miley necesita renovar el guardarropa. Nos vamos a casar pasado mañana, o sea que borre ese gesto de desaprobación de su cara.
-¡Casarse! -exclamó el ama de llaves añadiendo a continuación en un tono más seco-. Bueno, por fin te las has arreglado para encontrar una buena chica en vez de esas mujeres de mundo tan estiradas. Me alegro de que hayas tenido el sentido común de no dejarla escapar.
Y con una mirada de aprobación a Miley se alejó.
Durante un segundo, Nick se quedó atónito, confuso. Como si las palabras de la señora Kirk hubieran dado justo en la diana sin que él lo hubiera esperado. Y era normal… aquella era todo menos una boda real.

4 comentarios:

  1. Me fascinoo! No puedo esperar mas x el porximo cap :)

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  2. noo!
    no puedo esperar!
    por favor!
    si kiieres
    voe a tu casa
    y te suplico de
    rodillas,
    jaja no, me keda
    lejos jeje xD!
    bueno pero de todas maneras,
    sube pronto pliiis!
    k pasa?
    pork Nick está
    haciendo todo eso??
    jeje espero el siguiente :)

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  3. Quieroo el siguiente xfaaaaaaaaa!!!!
    Ya kiero saber que es lo que kiere nick!!!!
    Me encantooo como siempre y esta demas decirlo!!!
    Un beso!!! El siguienteeeee siii???

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  4. me mata las ancias x saber q le hizo trace para vengarse sube pront porfaaaaaa
    bye cuidate

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